Institucional: leyes, organizaciones, distribución de recursos.
Ridgeway y Saperstein (2024): el sexo/género funciona como un “sistema multinivel” que se refuerza a sí mismo.
El género es un marco primario (primary frame) para la percepción de personas: lo primero que categorizamos al interactuar con alguien.
Binarismo de género
Hay dos tipos de personas, aquellas que tienen cuerpos de hombre y son masculinos, y aquellas que tienen cuerpos de mujer y son femeninas. Estos dos tipos son fundamentalmente diferentes y opuestos.
¿Cuáles son algunas implicancias del binarismo?
Consecuencias del binarismo para personas intersexuales
El binarismo va más allá del sexo biológico: se espera que las personas se identifiquen claramente con un género binario.
Que una persona asignada de sexo “masculino” al nacer se identifique como hombre y se comporte según lo que socialmente definimos como “hombre”.
Se estima que más de 1/10 personas reporte sentirse tan masculino como femenina, o más “atípico/a/e” que “típico/a/e” en su identidad de género.
Ridgeway y Saperstein (2024): la diversificación de categorías de género (identidades trans, no binarias, género fluido) desafía el binarismo pero no necesariamente desmantela el sistema.
El marco primario binario sigue operando como base cognitiva en la interacción cotidiana.
Discusión 1
Si el binarismo funciona como un “marco primario” cognitivo (Ridgeway y Saperstein), ¿es posible desmantelarlo? ¿Qué implicancias tiene que la categorización por género sea automática e inconsciente para los esfuerzos por la igualdad de género?
Esencialismo de género
El binarismo fortalece la idea de “opuestos”.
Incentiva la maximización de las diferencias aparentes entre hombres y mujeres, haciendo el binarismo parecer más importante de lo que es.
La realidad: hay mucho más en común que diferente entre hombres y mujeres.
Connell (2009): el género no es una dicotomía fija, sino una estructura de relaciones sociales centrada en la arena reproductiva.
El binarismo de género puede ser una construcción social, pero ¿hay diferencias reales entre hombres y mujeres?
Estudio de Zell et al. (2015): multisíntesis de estudios de diferencias entre sexos.
Combinaron más de 20,000 estudios
Muestra de 12 millones de personas
21,000 mediciones de 386 atributos: pensamientos, emociones, comportamientos, habilidades intelectuales, estilos de comunicación, atributos de personalidad, medidas de felicidad y bienestar, habilidades físicas, etc.
Resultados Zell et al. (2015)
Complicaciones con las teorías puramente biológicas
Lo social afecta lo biológico (neuroplasticidad, epigenética).
Lo social también afecta cómo “vemos” lo biológico.
Padres y madres perciben y explican de manera diferenciada los comportamientos de hijos e hijas, incluso cuando son idénticos.
Los comportamientos diferenciados de cuidadorxs afectan el desarrollo cerebral.
Connell (2009): los cuerpos son tanto agentes como objetos de la práctica social; no son una “base natural” sobre la cual se construye el género, sino parte del proceso mismo.
La socialización de género: más allá de la familia
Socialización: proceso por el cual la estructura de género se internaliza en la personalidad, preferencias y disposiciones.
No se limita a la familia ni a la infancia:
Sistema educativo (currículum oculto)
Pares
Medios de comunicación
Instituciones religiosas, deportivas, etc.
Socialización continúa a lo largo de toda la vida.
Pregunta clave: ¿Qué tan estables son estas disposiciones? ¿Cómo se adoptan o resisten en la adultez?
Generizando el cuerpo: el currículum oculto (Martin, 1998)
Estudio etnográfico en 5 escuelas de EE.UU.
Las escuelas enseñan género a través del control corporal diferenciado:
Cómo sentarse, moverse, hablar, vestirse.
Las niñas son disciplinadas hacia comportamientos formales: piernas cruzadas, manos en el regazo, voz baja.
Los niños tienen más libertad para comportamientos relajados: despatarrados, ruidosos, ocupando espacio.
Hallazgos clave:
82% de los comportamientos formales fueron de niñas.
80% de los comportamientos relajados fueron de niños.
A las niñas se les pedía hacer silencio 3 veces más que a los niños.
El cuerpo como sitio de producción de género
Martin (1998): el género se inscribe en el cuerpo a través de prácticas cotidianas.
El vestido: disfraces de princesa restringen el movimiento; disfraces de superhéroe lo promueven.
El contacto físico: niñas aprenden a ser “suaves”, niños a ser “rudos”.
El espacio: niños ocupan más espacio físico que niñas.
Estas prácticas corporales generan disposiciones duraderas (habitus generizado).
Bourdieu: el cuerpo es un sitio de inscripción del orden social.
Las personas no sólo tienen un género: lo encarnan.
Normalizando la heterosexualidad (Martin, 2009)
Estudio con 600 madres de preescolares en EE.UU.
Pregunta: ¿cómo las madres enseñan (o no) sobre sexualidad a sus hijxs pequeñxs?
Hallazgo principal: las madres asumen la heterosexualidad de sus hijxs y la refuerzan activamente:
Hablan de “novias/os” y matrimonio futuro.
Hacen invisible la homosexualidad.
Leen cuentos sobre príncipes y princesas como si fueran neutrales.
Tres estrategias de las madres ante la homosexualidad:
Prepararse para la posibilidad (aceptación anticipada).
Esperar lo mejor (que sea heterosexual, pero aceptar si no).
Martin (1998, 2009) muestra que el género se enseña a través de prácticas sutiles y cotidianas en la escuela y la familia. Pensando en sus propias experiencias: ¿qué prácticas de socialización de género recuerdan de su infancia? ¿Cuáles fueron más influyentes: las explícitas o las implícitas?
Identidades de género: más allá del binarismo (Ridgeway y Saperstein, 2024)
La identidad de género es el sentido subjetivo de pertenecer a una categoría de género.
Históricamente: dos opciones (hombre/mujer), alineadas con el sexo asignado.
Cambio contemporáneo: diversificación de identidades:
Personas transgénero binarias (hombre trans, mujer trans).
Personas no binarias, género fluido, agénero.
¿Qué implica esto para el sistema de género?
Personas trans binarias: pueden ser incorporadas al sistema sin transformarlo.
Identidades no binarias: desafían la lógica categorial misma del sistema.
La formación de la identidad de género
Ridgeway y Saperstein (2024) proponen que la identidad de género se forma a través de:
Categorización social: cómo nos clasifican lxs demás.
Identificación personal: cómo nos sentimos en relación a las categorías disponibles.
Prácticas de género: lo que hacemos, cómo nos presentamos (West y Zimmerman: doing gender).
Tensión entre identidad personal y categorización social:
¿Qué pasa cuando la identidad interna no coincide con la categorización externa?
La experiencia trans como reveladora de los mecanismos del sistema.
Nota sobre interseccionalidad
Al hablar de todo esto estamos dejando en pausa otras categorías de opresión o desigualdad para enfocarnos en el género de manera bien amplia y binaria.
Esto no quiere decir que no existan otros ejes de opresión, o que haya homogeneidad de experiencias y privilegios dentro de cada grupo. Consideremos esto para la discusión.
Síntesis: el nivel micro del sistema de género
El género se inscribe en los cuerpos desde la primera infancia (Martin, 1998).
Se normaliza a través de prácticas cotidianas aparentemente inocentes (Martin, 2009).
Funciona como un marco primario de percepción social que es automático y difícil de desactivar (Ridgeway y Saperstein, 2024).
Las diferencias entre sexos son, en su mayoría, pequeñas o triviales (Zell et al., 2015).
El cuerpo no es una base natural sino un sitio de práctica social (Connell, 2009).
Pregunta abierta: si el género opera a nivel micro de maneras tan profundas e inconscientes, ¿dónde están las posibilidades de cambio?